¿Qué es la incapacidad laboral?

La incapacidad laboral es la situación que ocurre cuando un trabajador está imposibilitado para realizar las funciones habituales de su puesto de trabajo.

Esta situación puede tener su origen:

Por lo tanto, esta incapacidad se encuentra estrechamente relacionada con la posibilidad de desempeñar un puesto de trabajo, más que con la gravedad propia de la enfermedad o dolencia.

Tipos de incapacidad laboral

En función del alcance y del grado de incapacidad que sufra el trabajador, se distinguen dos tipos de incapacidad laboral: incapacidad temporal e incapacidad permanente.

Incapacidad Laboral Temporal (IT)

La incapacidad temporal, conocida popularmente como baja médica, se produce cuando un trabajador está imposibilitado para el trabajo de manera puntual y necesita de asistencia médica, debido a una enfermedad profesional o común, o bien a un accidente laboral o no laboral.

La duración máxima de esta incapacidad es de 12 meses (prorrogables durante otros 6 meses más), momento en el que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) valorará la posibilidad de que la incapacidad se convierta en permanente, o bien que se presuma el alta médica.

Incapacidad Laboral Permanente (IP)

Tras concluir el período máximo de la incapacidad temporal (IT), siempre que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) lo considere necesario se podrá pasar a la situación de incapacidad permanente.

Por lo tanto, este tipo de incapacidad va a consistir en una reducción funcional o fisiológica grave que restrinja o anule la capacidad del trabajador. Solo las afecciones de gran intensidad pueden ser valoradas como incapacidad permanente.

Existen a su vez diferentes posibilidades de incapacidad permanente según el grado de reducción de la capacidad del trabajador. Cada una de ellas puede ser revisable y puede cambiar el grado de incapacidad dependiendo de lo que se valore tras esa revisión.

Incapacidad Permanente Parcial (IPP)

Se trata de una incapacidad que alcanza un grado de disminución en el rendimiento normal de la profesión no inferior al 33% (sin impedir por completo las tareas fundamentales de dicha profesión y pudiendo, por tanto, continuar con la profesión habitual). La prestación conllevará un pago de 24 mensualidades de una única vez.

Incapacidad Permanente Total (IPT)

En este caso, la incapacidad no permite seguir trabajando en la profesión habitual, pero sí se puede trabajar en otra profesión distinta. Se trata de un caso en el que el trabajador incapacitado, si cumple todos los requisitos, cobrará una prestación de por vida (pudiendo cobrar además el sueldo proveniente de otro trabajo) del 55% de la base reguladora.

Incapacidad Permanente Absoluta (IPA)

Este grado de incapacidad imposibilita a la persona afectada a realizar cualquier tipo de profesión con un mínimo de dedicación y profesionalidad. La prestación consiste en una pensión vitalicia del 100% del salario bruto.

Proceso para reclamar una incapacidad permanente

Como señalábamos anteriormente, una vez trascurrida la duración máxima de la incapacidad temporal, si el trabajador continúa incapacitado para incorporarse a su trabajo, nos situamos en el ámbito de la incapacidad permanente.

Este es el momento de realizar una solicitud al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), reclamando el reconocimiento y la pensión correspondiente por incapacidad permanente, en el grado que corresponda.

En caso de ser denegado este reconocimiento por la Seguridad Social, se podrá recurrir la incapacidad permanente denegada e interponer escrito de Reclamación Previa frente al INSS.

Si vuelven a denegarla, el siguiente paso es realizar una Demanda Judicial. Si esta demanda es estimada, el trabajador recibirá las pensiones por incapacidad permanente, conforme al grado que le haya sido reconocido.

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