El concurso de acreedores es un recurso legal cuyo fin es el de solventar deudas de la mejor manera posible.

Cuando una empresa o particular pasa una mala situación económica y una fuerte crisis, este mecanismo permite establecer unas directrices para que todos los acreedores cobren en igualdad de condiciones. También supone una segunda oportunidad para la empresa, ya que con este procedimiento podría evitar la quiebra. Hay que hacer un pequeño inciso, pues el concurso de acreedores, en un intento de proteger a la ciudadanía o la sociedad, establece una prioridad en cuanto al orden de los pagos, siendo los trabajadores de la empresa en concurso quienes cobren primero.

Puede ser solicitado por el deudor o por los acreedores. Si lo solicita el deudor será denominado voluntario. En cambio, si lo solicitan los acreedores, será denominado necesario.

¿Quién puede declararse en concurso de acreedores?

Actualmente, este procedimiento puede aplicarse a:

  • Empresas
  • Particulares

Aunque la mayoría de estos procedimientos son protagonizados por empresas, ya que los particulares tienen otro mecanismo para este mismo fin, la segunda oportunidad.

¿Cuándo hay que declarar el concurso de acreedores?

Para poder declararse en concurso de acreedores, el deudor tiene que estar en situación de insolvencia o a punto de estarlo. En caso contrario podría enfrentarse a la declaración de culpabilidad de concurso.

Tras esto, el plazo para presentar el concurso voluntario es de dos meses. En ese tiempo puede mostrar en el juzgado sus intenciones de refinanciar o negociar la deuda, lo que le concede algo más de tiempo.

Después de tres meses desde que se comunicó al juzgado, el deudor está obligado a solicitar, en el plazo de un mes, la declaración de concurso, independientemente de si hay un acuerdo o no.

Fases del concurso de acreedores

El proceso de concurso de acreedores está compuesto por cuatro fases.

  1. Fase común.
    En esta fase se solicita la declaración del concurso y el juez estudia la solicitud. Después se lleva a cabo la resolución judicial. Se determina la masa activa del deudor. Y por último se determina la masa pasiva y las deudas que posee.
  2. Fase de convenio.
    Se reciben las propuestas de convenio presentadas, tanto por el deudor, como por cualquiera de los acreedores. Estas deben suponer la continuidad de la actividad empresarial. Una vez presentadas, los acreedores podrán elegir, mediante una votación, la propuesta que más se adapte a sus intereses. En cuanto ha sido elegida una propuesta, el juez aprueba el convenio.
  3. Fase de liquidación.
    Esta fase se inicia solicitada por el deudor, o bien cuando no haya propuestas de convenio. El deudor perderá los derechos de gestión, y desde este momento, se encargará el administrador concursal. En este proceso se procuran vender todos los bienes del deudor procurando así pagar la máxima deuda posible.
  4. Fase de calificación.
    Como bien su nombre indica, consiste en valorar el concurso de acreedores, para así catalogarlo como fortuito o culpable. Si el concurso sale culpable, significa que se aprecia dolo y los afectados serán inhabilitados y condenados a devolver los bienes o derechos obtenidos indebidamente.